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Prehistoria y Dominación Romana

Hondarribia, situada junto a la desembocadura del Rio Bidasoa, es un paraje especialmente bello y tranquilo, aunque por su ubicación frontera entre reinos, se ha visto obligada a jugar un papel muy destacado a lo largo de los siglos.

Hoy en día, su casco histórico y urbano contiene abundantes vestigios de su pasado heroico, siendo en la actualidad, la única plaza fuerte bien conservada de Euskadi.

Hondarribia es uno de los escasos lugares vascos que cuentan con huellas de presencia humana datables al menos desde el Paleolítico Medio -hace más de 50.000 años- con yacimientos en el Cabo de Higuer. En las excavaciones llevadas a cabo en la ladera costera del monte Jaizkibel por M. J. Iriarte y A. Arrizabalaga el año de 2003, se ha constatado un enterramiento humano en un contexto de “Conchero mesolítico”, con una antigüedad datada en alrededor de 8.300 años. Es sin embargo del neolítico del que hoy por hoy, sabemos muy poco. Es en esta época cuando penetran en el País los ganados ovino, caprino, vacuno y más tarde porcino.

Al poco de este enorme avance, va penetrando también la metalurgia. Como en el resto de Europa, el primer metal en ser conocido fue el cobre. Ello es debido en buena parte, a que este elemento, como el oro, se encuentra nativo en la Naturaleza y su elaboración es fácil. Puede en efecto encontrarse puro sin necesidad de fundición previa. A estas épocas, en especial del Calcolítico (cobre) y Edad del Bronce, pertenecen nuestros dólmenes. En Hondarribia conocemos hasta el presente cinco ejemplares, todos ellos en Jaizkibel.

 

Dominación Romana

Testimonios arqueológicos

Contando con los datos obtenidos en las investigaciones arqueológicas de los últimos años sobre la Edad del Hierro, se plantea que el territorio guipuzcoano era un espacio en el que convergían tres ámbitos culturales: el mundo aquitano que se asomaba al Bidasoa; el vascón que ocuparía el sector occidental y alcanzaría el Leitzaran, y el céltico, cantábrico o celtibérico, extendiéndose por los zonas central, oriental y meridional.

En cuanto a los vascones, las informaciones reflejan su presencia hasta el valle medio del Ebro, desplegándose desde las estribaciones de los Pirineos y alcanzando el litoral marítimo en torno al Bidasoa. Se conocen varias de sus ciudades; Pompaelo debió ser fundada por Pompeio en el año 75 a. C. como asentamiento para sus tropas. Por su territorio atravesaba la calzada que unía el Mediterráneo procedente de Tarragona (Tarraco) y el Atlántico, en Irun (Oiasso) y los pasos occidentales de los Pirineos.

Ondarraitz (Hendaia), en el monte San Marcial, en Jaizkibel y al pie del castillo de San Telmo, en la rada de Higer, además del área urbana que se ha identificado en el casco de Irun.

 

San Telmo
Museo Oiassso

 

Hondarribia, a la llegada de los romanos, era –como se desprende del comentario de Estrabón- territorio de los últimos pueblos vascones del Océano, en la región de Oiasso, en el litoral. Esta relación étnica estaría confirmada por los cromlechs pirenáicos de Jaizkibel.

En 1926, el profesor Schulten vino al municipio, convencido de que el cabo de Venus citado por el poeta Avieno, recogiendo el periplo de un navegante massaliota del siglo VI a.C., se encontraba en Higer.

En 1961 se reconocieron los primeros objetos romanos en el fondeadero de Asturiaga; en 1984 se recuperaron, en este mismo yacimiento, los llamados “bronces de Higer” y en 1998, mientras se realizaban obras de excavación para construcción de un bloque de viviendas en la calle Pampinot, en el caso histórico, apareció un conjunto de vajilla y de piezas cerámicas características del período altoimperial, siglos I y II. Estos tres descubrimientos certifican la presencia romana en Hondarribia y establecen las primeras pautas de estudio que, de un primer carácter ocasional, caso de los naufragios del fondeadero, pasan a ofrecer la visión de asentamiento estable, a través del lote de Pampinot.

 

Bronces de Higer Bronces de Higer.