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Edad media en Hondarribia

La villa de Hondarribia -en términos históricos conocida como Fuenterrabia- se ve transformada a lo largo de la Edad Media. El Rey navarro Sancho Abarca (970-999) levanta su fortaleza que después es fortificada por Sancho VII el Fuerte. Cabe destacar que la población perteneció al reino de Navarra hasta que en 1199-1200 fue arrebatada por Alfonso VIII de Castilla, quien en 1203 le otorgó el Fuero de San Sebastián.

Durante este periodo la villa fue cambiando de un reino a otro según conveniencia del momento. En 1256 el rey Alfonso X de Castilla entregó a Navarra las villas de San Sebastián y Hondarribia “con todas sus rentas de mar y de tierra”, aunque la situación revertió al poco, viendo Navarra de esta forma, estrangulada la salida natural al mar a través del río Bidasoa.

 

El paso a Castilla

¿Hondarribia Navarra o Castellana? Hoy en día no cabe duda de la fundación navarra de la villa. En el año 1200, el rey de Castilla Alfonso VIII, decidió conquistar Álava y Gipuzkoa, territorios que pertenecían al Reino de Navarra y que le impedían conectar su reino con la región de Aquitania -en la costa de Francia-, que reclamaba en herencia. Es así como a los pocos años después de su fundación como villa, Hondarribia pasó a formar parte de Castilla. La reclamación de Hondarribia como su puerto natural será una constante en la historia de Navarra, y entre ambas se mantendrán, a pesar de todo, especiales lazos económicos y comerciales. La propia villa de Hondarribia solicitará en varias ocasiones su reincorporación a Navarra, que sólo se efectuará, de modo fugaz, durante unos pocos años en el siglo XIX.

El nuevo dueño de Gipuzkoa, Alfonso VIII de Castilla, se apresuró a confirmar los privilegios de las villas recién adquiridas. El fuero de Hondarribia fue confirmado en 1203, que suele tomarse como su fecha fundacional, aunque la villa parece ser una fundación navarra unos años anterior.

 

Las principales actividades de la villa eran la pesca y el comercio. Su núcleo de población más numeroso e influyente estaba formado por comerciantes y marinos gascones, provenientes de la región de Bayona, en la costa de Francia, al igual que ocurría en las villas marítimas de San Sebastián y Getaria. Los gascones –que hablaban una lengua propia- se movían bien en los círculos comerciales europeos, y se relacionaban poco, en cambio, con los habitantes autóctonos: hasta pasado más de un siglo no empezarían a integrarse y fundirse con ellos.

Al poco de su fundación encontramos ya en Hondarribia todos los oficios tradicionales de la Edad Media, organizados en gremios: gabarreros, tejeros, carpinteros de ribera, puñaleros, caperos, zapateros, mesoneros, molineros, ferrones, carboneros...

La vida de Hondarribia no debía ser muy diferente de la de cualquier otra villa costera. Su situación fronteriza no le acarreaba demasiados problemas, pues las tierras francesas al Norte del Bidasoa -el ducado de Aquitania-, estaban desde hacía siglos en manos del rey de Inglaterra.

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