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Bando del 20 de agosto del Alcalde Txomin Sagarzazu

El Alcalde de Hondarribia Txomin Sagarzazu ha firmado un Bando hoy mismo, tras la Orden de ayer del Gobierno Vasco

20·08·2020


El día 19 de junio de 2.020 emití el último Bando relacionado con la situación de pandemia derivada del COVID-19. Dicho Bando se correspondió con el fin del estado de alarma, declarado por el Gobierno del Estado, y con él hice un llamamiento a la responsabilidad de la ciudadanía para evitar que creyéramos que había llegado el fin de una enfermedad, que tantos efectos dañinos había traído a nuestra sociedad, especialmente en el aspecto personal de la salud, llegando a producir numerosos y prematuros fallecimientos.

Advertí entonces que no podíamos caer en el olvido y pensar que ya podíamos realizar libre y plenamente todas nuestras actividades familiares, sociales, profesionales, lúdicas, etc. La realidad, a día de hoy, nos demuestra que la enfermedad continúa latente entre nosotros, habiéndose producido su rebrote, debido, sin duda, en gran medida a la relajación en la adopción personal de medidas destinadas a la prevención, dando lugar a un nuevo y considerable incremento de contagios, de personas con graves síntomas, con necesidad de internamiento hospitalario, en ocasiones con ingreso en cuidados intensivos, e incluso con un fatal desenlace.

Ante esta situación, el pasado día 17 de agosto de 2.020 se declaró la denominada situación de emergencia sanitaria, y en el día de ayer se publicó en el Boletín Oficial del País Vasco la ORDEN de 19 de agosto de 2020, de la Consejera de Salud, de cuarta modificación del anexo de la Orden de 18 de junio de 2020, de la Consejera de Salud, sobre medidas de prevención necesarias para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, una vez superada la fase 3 del Plan para la transición hacia una nueva normalidad, modificado por las órdenes de 28 de julio y 7 de agosto de 2020.

Esta Norma tiene por objeto establecer una serie de medidas de prevención, cuya cumplimentación es obligatoria en su gran mayoría, y van explícitamente dirigidas, por una parte, a su adopción directa e inmediata por la ciudadanía en general, y por otra parte, a su implementación en el desarrollo de distintas actividades económicas, profesionales, culturales, lúdicas etc.

Entre las dirigidas a la ciudadanía en general considero imprescindible destacar, en el marco del presente Bando, las siguientes:

- Ante todo, y constituyendo la idea principal que debería guiar nuestras conductas, la Orden de referencia dispone que: “Toda la ciudadanía deberá adoptar las medidas necesarias para evitar la generación de riesgos de propagación de la enfermedad COVID-19, así como la propia exposición a dichos riesgos. Este deber de cautela y protección será igualmente exigible a las personas titulares de cualquier actividad. Asimismo, deberán respetarse las medidas de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias para la prevención del COVID-19”.

- Dicho esto, se establece la obligación del uso generalizado de mascarillas en todo lugar y ocasión, con muy limitadas excepciones de carácter personal, o de ingesta de alimentos y bebidas, o de estancia sentados en el puesto de trabajo, o durante el baño y permanencia en un espacio determinado en playas y piscinas.

- Las mascarillas, que no deberán estar provistas de válvula exhalatoria, deberán ser utilizadas correctamente. En consecuencia, la mascarilla deberá cubrir desde parte de la nariz hasta la barbilla incluida.

- En la vía pública y en cualquier espacio al aire libre, cuando no se pueda respetar una distancia mínima interpersonal de 2 metros, no se podrá fumar, ni usar cualquier otro dispositivo de inhalación de tabaco tales como cigarrillos electrónicos, «vapers», pipas de agua, cachimbas o asimilados.

- Cualquier persona que considere que tiene alguno de los síntomas propios de la enfermedad COVID-19 (fiebre, escalofríos, tos, sensación de falta de aire, disminución del olfato y del gusto, dolor de garganta, dolores musculares, dolor de cabeza, debilidad general, diarrea o vómitos), deberá permanecer en su domicilio, y ponerse de inmediato en contacto con su servicio sanitario.

En lo que concierne a las actividades económicas, profesionales, culturales, lúdicas etc., requiero a sus titulares, responsables y organizadores para que sigan todas y cada una de las medidas dispuestas en la Orden dictada, y que obligatoriamente deben tomar, cumpliéndolas y haciéndolas cumplir en todo momento a sus empleados, clientes y usuarios. Requerimiento que extiendo a dichos empleados, clientes y usuarios, para que, a su vez, en el desarrollo, uso o disfrute de aquellas actividades atiendan a las instrucciones que al respecto reciban de los titulares, responsables, organizadores y encargados de las mismas.

Haciendo nueva referencia a mi último Bando, recuerdo que en él decía que una vez más, y cuantas fueran necesarias, llamaba a la responsabilidad de toda la ciudadanía, para que extremara la puesta en práctica de las medidas de seguridad sanitaria, cuyo seguimiento y cumplimiento era absolutamente necesario para evitar los rebrotes de la enfermedad. Por tanto, de conformidad con tal previsión, ahora reitero ese llamamiento a las responsabilidad individual de todas las personas, incluidas visitantes, para asumir y cumplir con las medidas sanitarias de prevención que se han dispuesto.

Nos estamos jugando mucho. El calendario nos lleva a semanas y meses en los que el desarrollo de nuestras vidas puede variar considerablemente en todos los aspectos, en atención a cómo se esté desarrollando el control de la enfermedad. Todos, cada uno de nosotros, tenemos que contribuir a poner freno al desarrollo desbocado de la enfermedad.

Y por último, quiero resaltar que la eficacia colectiva de nuestra individual actuación tiene que fundarse en la íntima concienciación de cada persona. Como sociedad es muy triste, que ante una grave situación sanitaria como la que padecemos, nuestra actuación dependa de la prevención a recibir una sanción económica por el incumplimiento de unas medidas sanitarias, cuya incomodidad es inmensamente inferior al beneficio sanitario, económico y social que aportan.